RECOGIDA DE ALIMENTOS
sábado, 27 de septiembre de 2014
martes, 8 de julio de 2014
Conferencia Pública
“El Magnetismo”
Reportaje de Wellington Bossi
Nos comenta
Fernando que el magnetismo es un
fenómeno de la vida, por constituir manifestación natural en todos los seres.
En el inicio de la formación de nuestro orbe, el magnetismo ya se encontraba
presente en el protoplasma, por lo tanto se encuentra en los reinos mineral,
vegetal, animal y hominal, y también en las instancias superiores. Es un
fenómeno universal.
A través de
investigaciones, Mesmer concluyó que, de la misma forma que el imán, había
personas que podían irradiar por las manos y ojos un fluido especial capaz de
ejercer influencia sobre otras personas y animales. Muy combatido por sus
teorías, Mesmer dejó su país y se
trasladó a París, donde, en 1779, publicó “Magnetismo
Animal” (mesmerismo).
Aunque aceptado por
una gran mayoría, fue combatido tenazmente por una comisión que juzgó su obra
de peligrosa para la moral, la sociedad y la salud. Desacreditado, Mesmer dejó
Francia y se marchó a Inglaterra. Otros estudiosos prosiguieron con las
investigaciones sobre el magnetismo, como el Marqués de Puységur, discípulo de
Mesmer que descubrió el sonambulismo, bajo la influencia del magnetismo.
Las experiencias de
Mesmer no fueron en vano. Obtuvieron comprobación científica a través de
personalidades destacadas: James Braid, Durand de Gross, Charcot y Liébeaut.
El magnetismo, cuando es de origen físico,
recibe el nombre de magnetismo animal;
cuando su origen está en el Espíritu es el magnetismo
espiritual. Magnetismo animal y magnetismo espiritual también son conocidos
como fluido magnético. El magnetismo del mal está igualmente lleno de poder,
especialmente para aquellos que caen voluntariamente bajo sus tentáculos.
Importa considerar
que es en Nuestro Señor Jesucristo que el magnetismo alcanza su punto más alto en la humanidad. Sin embargo,
no se vale de él el Señor para alardear de los poderes que le exornan el
Espíritu. Jesús es el amor divino alargando los brazos para liberarnos de la
angustia humana. Extiende las manos y los ciegos ven, los paralíticos se
levantan, las heridas se limpian y los obsesados se recuperan. Mira fijamente a
María Magdalena en casa de Simón y le da fuerzas para que se libere de las
entidades sombrías que la subyugan. Contempla a Zaqueo en el árbol sicómoro y
le modifica las nociones de la riqueza material. Fija su mirada en Judas en el
cenáculo y el compañero infeliz huye apresurado, incapaz de soportar su
presencia. Dirige a Pedro una mirada desde las rejas y el amigo que lo negara
por 3 veces se lamenta amargamente. De nadie indaga la práctica religiosa para
hacer el bien. En la enseñanza utiliza parábolas para no herir, sea a quien
sea. A todos ofrece el
apaciguamiento del alma antes de la cura física. Para imprimir el magnetismo
divino de la Buena Nueva en la mente popular, traza en el monte las
bienaventuranzas de la vida eterna.
Felices los
humildes de espíritu, porque de ellos es el reino de los Cielos.
Felices los que
lloran, porque serán consolados.
Felices los
afables, porque poseerán la tierra.
Felices los que
tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.
Felices los que
traen consigo el corazón puro, porque verán a Dios.
Felices los
pacificadores, porque serán llamados Hijos del Altísimo.
Felices los que
fuesen perseguidos sin causa, porque el reino de los Cielos les pertenece.
jueves, 26 de junio de 2014
miércoles, 25 de junio de 2014
El Hombre en el mundo
Como a cada lunes, reunimos en el centro Fraternidad Humana para estudiar El Evangelio Según el Espiritismo, la lectura fue "El hombre en el mundo" y la compartimos con todos vosotros.
Un sentimiento de piedad debe en todo momento
Señor e imploran la asistencia de los Espíritus buenos.
Purificad, pues, vuestros corazones. No permitáis que en
él se aloje ningún pensamiento mundano o fútil. Elevad
vuestro espíritu hacia aquellos a quienes convocáis,
a fin de que, al encontrar en vosotros las disposiciones
necesarias, puedan esparcir en abundancia la semilla que
debe germinar en vuestros corazones y producir en ellos
frutos de caridad y de justicia.
Sin embargo, no creáis que exhortándoos sin cesar
a la oración y a la evocación mental, os comprometemos a
que llevéis una vida mística, que os coloque al margen de
las leyes de la sociedad donde estáis condenados a vivir. De
ninguna manera; vivid con los hombres de vuestra época,
como deben vivir los hombres. Renunciad a las necesidades,
aun a las frivolidades cotidianas; pero hacedlo con un
sentimiento de pureza que pueda santificarlas.
Estáis llamados a tomar contacto con almas de
diversa índole, de caracteres opuestos: no choquéis con
ninguno de aquellos con quienes os encontréis.
Sed alegres. sed felices; pero que vuestra alegría sea la que proviene
de una conciencia recta, y que vuestra felicidad sea la del
heredero del Cielo que cuenta los días que faltan para que
tome posesión de su herencia.
La virtud no consiste en revestirse de un aspecto
condición humana os permite. Basta con que dediquéis
todos los actos de vuestra vida al Creador, que os ha dado
esa vida. Basta con que, cuando empecéis o acabéis una
obra, elevéis vuestro pensamiento a ese Creador y le pidáis,
en un impulso del alma, ya sea su protección para alcanzar
el éxito, o su bendición por la obra concluida. Sea lo que
fuere que hagáis, remontaos al origen de todas las cosas.
Nunca hagáis nada sin que el recuerdo de Dios venga a
purificar y santificar vuestros actos.
La perfección reside por completo, como lo ha dicho
Cristo, en la práctica de la caridad absoluta. No obstante,
los deberes de la caridad se extienden a todas las posiciones
sociales, desde la más pequeña hasta la más grande. El
hombre que viviese aislado no tendría cómo practicar la
caridad. Solamente en contacto con sus semejantes, en las
luchas más penosas, encuentra él la ocasión de llevarla a
cabo. Así pues, aquel que se aísla, se priva voluntariamente
del más poderoso medio de perfeccionarse. Si no tiene que
pensar más que en sí mismo, su vida es la de un egoísta.
(Véase el Capítulo V, § 26.)
No imaginéis, por consiguiente, que para vivir en
amparo de Dios, sea preciso que os mortifiquéis con el cilicio
y os cubráis de cenizas. No y otra vez no. Sed felices de
acuerdo con las necesidades de la humanidad. Pero que en
vuestra felicidad nunca entre un pensamiento o un acto que
pueda ofender al Señor o hacer que se empañe el rostro de
los que os aman y dirigen. Dios es amor y bendice a los que
aman santamente. (Un Espíritu protector. Burdeos, 1863.)
¡A todos que queráis participar en este estudio es solo acercarse, que estaremos encantados de compartir y aprender con usted. Todos los lunes a las 11:00h, o seguirnos por el blog. ¡Un fuerte abrazo y hasta el próximo lunes!
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